Pegaría
No soy
dueña de mis pulgares. Hágase tu voluntad madre tierra porque me das de vestir
y comer cada día. A veces quisiera morir de frío y gritar de hambre. Hágase tu
voluntad vientre caducado, estás formando la madera de mi caja de fósforos.
Hágase tu voluntad piedad de todas las piedades, sigamos en nuestra juerga, que
mientras intentas salvarme yo me tiro del quinto piso. Hágase la bilis en mi
lengua, pero calle las traiciones de las rejas. No soy dueña de este cuerpo,
siempre ha sido tuyo, desde el ojo descarriado hasta los pies faltos de raíces.
Hágase tu voluntad porque me pariste. Yo me coloco de pie, mientras me das la
corbata y tus miedos. La suma de genes me hace ser tú. Me cansa ser migaja. Me
desprendo de tus elegías, respeta las marcas de mis manos, que serán la
colección en los tiempos de las vacas flacas.

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