Decadencia
Es inaudito que en esa caja de zapatos no entre mi
dedo gordo por consumo excesivo de oxígeno y no de gusanos. La mujer de helio
ahora es una lamparita de tocador, las hienas le dicen que vino al mundo con un
plan. Todos me piensan agnóstica por creer en la muerte tanto como en las
lenguas que han pasado por mi boca. Si nos preferimos rotas y desnudas, ustedes
botones óseos, qué pretenden colocando mugre en las rodillas. Qué más da si
esto de respirar me vuelve un globo aerostático, si es tan simple que prefiero
la disnea de las sobredosis. Y me resguardo por inercia en las sábanas (hace
frío en mis pies).
Hay costales de palabras fermentadas en las puntas de
los pulmones, carbónicas. Mujer vente a mis muslos a dormir como un edificio.

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