Delirio en do Mayor
Mis senos quieren salir huyendo a la dentadura del
abismo. Prematuro el riñón, mal acostumbrado a filtrar todo lo que hiede en los
columpios de los parques. Hasta la boca se hace nido en un árbol de cemento.
Nosotras que hemos fermentado las rodillas en el césped. Tú hambriento de
fémures. Otro extraño se asoma a nuestros muslos esperando que las cortinas se
abran y la humedad se cuelgue de los puentes. Me canso de lamer caries en busca
de palabras, de este esqueleto que deambula por tu sombra antes de hora, antes
de morder tus bronquios y hacernos cúmulo en el éter. He vuelto a sacar las
muñecas, ataviarlas de orgasmos.
En las esquinas de las lápidas están nuestras manos
queriendo ser cuchillos, reales.

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