Te Recuerdo Edelina
No
existía excentricidad en sus tinieblas
Ni
absurdísimos en sus bucólicas melancolías
Sus
juegos de colillas, toses y taquicardias
Arrancaban
aplausos entre sus muñecas de trapo.
Su
sensualidad etérea arrancaba tripas y deseos
Constante eran sus relámpagos
contestatarios
Fortuitos
sus besos en mi escalera de orgasmos.
Su
luz de viajera cíclica pasea tiempos descalzos
Y
obliga al profano a cementar sus jaulas sin nidos
Sus
pájaros sin alas en sus vuelos de costillas.
Sus
huesos atraviesan mi epiglotis nórdica
Mi
tinta roja es sangre de mis propias tripas
Recorriendo
la fantasía de sus inhóspitos abedules
Para
no olvidar sus gritos estoicos de silencio.
Derechos
Reservados © Jaime León Cuadra