En
medio de las piernas no está el amor de los niños, ni la dentadura de los
ancianos. Mis senos no son tu madre resucitada del calendario. La espalda no es
el sismo donde mueren tus árboles. No soy el hambre de una lámpara. Soy ovarios
e intestinos. Costal de huesos y sinapsis. Me olvido ponerme los pies. Me corto
las venas. Juego a contener el aire debajo del agua. Sepulto arañas en cajitas
de fósforos.
El
helio no son los grados bajo cero. Si te arranco los ojos no es por cultivar
costumbres, me faltan los lentes subterráneos. No rompas el hilo. Ni las
burbujas en la superficie del vaso. A veces las flores en cubículos me
conmueven. Amo el olor de las plantas muertas, huelen a libros viejos.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario