Los
Cuerpos
Los cuerpos se curten solidarios en los abismos, alquímicos
y arrendados. Las voces subyugan lluvias
parpadeantes. Cinco minutos y jadeantes volvemos a injertarnos los relojes. Los
cuerpos y las almas jamás confunden placer con negocios. El silencio se
cuartea, los esqueletos tiemblan vacuos, y salimos como balas a las quimeras
propias, huérfanos. Los cuerpos nunca hablan del padre muerto o de la pareja
infiel. Son analgésicos, sucursales del tedio. Sexo de canciones arcaicas y
poemas muertos. Cigarrillos de sepelios. Suicidas fracasados. Los cuerpos se
curten, aprenden a sobrellevar los saltos de rayuelas mielínicas, se saben
lámparas o floreros y protestan cuando le atribuyen alas o escaleras al músculo
hastiado de puertas. A veces se enferman, se cortocircuitan, gritan
horizontales, son finitos, nauseabundos. Cuerpos. Caminar, fornicar, morirnos
impares. El polvo no sirvió de mucho en nuestros músculos. Ni siquiera para
obligar al rostro a erigir una sonrisa.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario