La Insensible
la
insensible
jamás
nutrió el bonsái
que
habitaba en su ojo
descubrió
que abrir las piernas
era
más fácil que abrir los brazos
por
eso revienta sus grifos
y
enciende sus cuernos.
la
insensible
mató
la cuna y los pezones del hambre
nació
columpio
y
pronto se deshizo de los niños,
amarla
es irrumpir el silencio de las piedras.
la
insensible
por
insensible dejará huérfana su sombra.
romperá
su voz de lluvia
para
olvidar la melancolía de los dientes.
la
insensible transita en su diástole,
como
su padre hecho ovillo
en
alguna botella fermentada de espinas.
importa
poco su esqueleto fútil
y
la jauría carcomiendo los retratos.
la
insensible prefirió arrancar sus oídos
a
los relámpagos en su pecho.

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