Días de caos
En medio de las
piernas no está el amor de los niños, ni la dentadura de los ancianos. Mis
senos no son tu madre resucitada del calendario. La espalda no es el sismo
donde mueren tus árboles. No soy el hambre de una lámpara. Soy ovarios e
intestinos. Costal de huesos y sinapsis. Me olvido ponerme los pies. Me corto
las venas. Juego a contener el aire debajo del agua. Sepulto arañas en cajitas
de fósforos.
El helio no son los
grados bajo cero. Si te arranco los ojos no es por cultivar costumbres, me
faltan los lentes subterráneos. No rompas el hilo. Ni las burbujas en la
superficie del vaso. A veces las flores en cubículos me conmueven. Amo el olor
de las plantas muertas, huelen a libros viejos.
La mujer de helio
Dina Bellrham
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