Delirio en do mayor
Mis senos quieren salir huyendo a
la dentadura del abismo. Prematuro el riñón, mal acostumbrado a filtrar todo lo
que hiede en los columpios de los parques. Hasta la boca se hace nido en un
árbol de cemento. Nosotras que hemos fermentado las rodillas en el césped. Tú
hambriento de fémures. Otro extraño se asoma a nuestros muslos esperando que
las cortinas se abran y la humedad se cuelgue de los puentes. Me canso de lamer
caries en busca de palabras, de este esqueleto que deambula por tu sombra antes
de hora, antes de morder tus bronquios y hacernos cúmulo en el éter. He vuelto
a sacar las muñecas, ataviarlas de orgasmos.
En las esquinas de las lápidas están
nuestras manos queriendo ser cuchillos, reales.
Dina Bellrham
La mujer DE HELIO
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