vi
(Bilis)
Me pasa por sacarme el chaleco anti-dagas. Por sembrar piedritas
en el riachuelo, por confiar como siempre en que la mierda vuelve al humus. Y
después reclaman la inconstancia de mis pies en el concreto. Debo arrancarme
las lágrimas y la bilis del ánfora. Retorno al fantasma. Me entretengo
derramando sangre por los orificios de los orificios que me llaman desde un
tumulto de tejido fibroso y mal oliente. El pulso, su tic-tac como relámpago me
llena los pulmones de oquedad, me hastía. Cómo si no fuera la mujer que te
crece en los omóplatos. Cómo si una migaja te bastara, cómo si no supieras que
me evaporo sigilosa, que sólo duele el inicio, que escapo a suicidarme a mis
tumbas, que me saco los huesos, que muerdo mi lengua, que purgo las arañas de
mi vientre, como si fuera de piedra. Me pasa por jugar a ser humana.
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