A Mis Padres
Hoy abrí mis ojos al mundo,
me sentí rodeada de muchas personas,
y me puse a llorar del miedo,
de escuchar ruidos que parecían
sonrisas.
Buscaba el rostro perfecto,
que me llenará de amor y ternura,
aquella que iba a ser el conjunto,
en el cual mi refugio encontrara.
Al instante te vi, rebosante de
alegría,
me acariciaste con tus manos, tan
suaves,
mientras me decías: ¡hija mía!,
y me parecía que dormía sobre las
nubes.
Pero mi corazón aún no se completaba,
me hacía falta un necesario pedazo,
el cual… Mi mirada no hallaba,
era aquel que su felicidad no tenía
descanso.
Luego sentí una caricia que mostraba
recelo,
nadie comprendía la emoción que
sentías,
pues el orgullo de poder realizarlo,
aquel sueño de padre que tenías.
Los dos fueron mi escuela,
me enseñaron la travesía de la vida,
en donde la comprensión y el amor
eran mi aula, dándome confianza cuando me sentía perdida.
El tiempo ha pasado, y sigo siendo la
única,
sé que suena egoísta, pero no lo es…
Es sólo el orgullo de tenerlos cerca,
aún cuando sientes que creces.
Perdón, por mi falta de experiencia,
porque cuando me reprenden no
entiendo,
sólo les pido mucha paciencia,
pronto dará frutos lo aprendido.
Nunca llegarán a saber,
cuanto los quiero y los estimo,
ni yo podré conocer,
los sacrificios por mí…
No sé cómo.
Aunque agradecerles no me basta,
quiero decirles algo importante,
una verdad que es tan cierta…:
papá y mamá…
¡Son mi manantial existente!

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