Rejillas
♫Don't let yourself go,
everybody cries and
everybody hurts sometimes♫
R.E.M.
Cuando la gula venga a la dentadura de nuestro hogar, no le
tientes tus manos, puede devorar los mapas de las plegarias de Júpiter; y disculpar
el vacío de los hijos de la madrugada. Cuando sea histeria y olvide la rotación
de la cordura en mis voces extraviadas. Ese momento será mutismo y cobardía pues las sombras se irán
dispersando por los huesos, y querrán regresar a la fosa común de los
destrozados, porque cuando hubo luz, el hombre se dio cuenta que la oscuridad
existe y mata, gobierna y tala los troncos.
Si comparo a la hormiga que comí hace media hora y los loros
proclamando sus cánticos predecibles dentro de sus jaulas de piel de viejas anacrónicas;
la hormiga le viene bien al gástrico reposo de mis muslos. Si permuto mi cabeza
con el amor inexorable de los padres-tierra, tal vez salve alguna meninge, tal
vez siga fecundando sin erección de la multitud, mi calabaza llena de botones. Todos
construimos la desgracia donde gritamos.
Si el del penthouse está solo con el frigorífico lleno y la
nostalgia vacía de tanto darle vuelta como un vaso de licor. Prefiero al
mendigo que une el calor de los cuerpos, que remeda un calzoncillo nutrido de
espermas, prefiero la nostalgia frente a una boca enlutada, las caricias recién
nacidas en los tachos de la lujuria.

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