viernes, 26 de octubre de 2018

Guayaquil Y Naranjito, 2007 enero — mayo - Libro Inédita Bellrham

Guayaquil Y Naranjito, 2007 enero — mayo.


El final de mis cuentos…
El final de mi condominio saturnal eclipsó en cicatriz…
Es un vagabundo tejido fibroso…
Aunque me gustó el sabor de la sangre…
Estoy desempolvando mis alas
—me ayuda la flouxetina—
los labios están tan entumecidos
que se complica fraguar una sonrisa… Pero de esas sin máscaras,
ni afeites —tapa huecos—
prefiero sonreír lágrimas…
En vez de una batahola de dientes…
Pero ya es hora de ser feliz,
—aunque estoy cansada de decirles que no existe—   la felicidad es un microsegundo que no percibimos…
Porque somos de naturaleza letárgica
nos cuesta despertar
y volver a digerir los desperdicios de ayeres,
porque si no estuviéramos amnésicos perpetuamente —para mí sería fantástico—
«un corazón nuevo cada día».

No hubiera marcas fibrosas en mis muñecas
ni agrietadas las venas
ni pastillas en mi mano de ave…
Porque no es justo que seamos tan tristes —todo es culpa de la pérfida memoria— insípida, a la vez huele a todo.

Doctor nuevo: me cae bien
a veces no sé si es sincero
o su papel es elevar mi autoestima…


Yo soy artista, es justo ser como soy
para ser péndola en este mundo de crueles…
No soy del mundo…
Soy anaerobia de mutismos y falacias… Me cansa el silencio de los hombres
su meretriz boca de ciénagas
y a veces me ensucio los labios
sólo porque quiero un error en mi lengua.

Quiero volver a ser talla uno
y asistir a pre kínder…
Los niños son alfombras del cielo
—reales—
por eso Dios tiene pies suaves            en esa alfombra de sonrisas.                Él es un niño más
lo arrullan…
Yo quiero que Dios pise mi alma aún soy niña
pero estoy rota por dentro
es injusto
como seguir despertando cada día…     A veces suplico que me lleve
ya no quiero más,
 siempre pienso en mis manos,
en abrir la herida mil veces
desangrar mi dolor de hormiga
mi culpa de rinoceronte irme…
Y que todos sufran de amnesia,    hasta mi madre.
En la intemperie
resucitan mis dardos de anís…  Si quieren un poema feliz
detengan su mirada hambrienta en este instante
—no me gusta sonreír—   morir sí…

Y no es la mera estética de la rima      son deseos incubados en racimos
mi lírica parkinsoniana…
Acongojada con los dedos
uñas mágicas y mugrientas
soledad en tazas de café
desayunos vacíos e inviernos latentes  R  U  T  I  N  A.
La noche es prematura cuando los niños existen…  Yo soy una niña-mujer
que ama abrazar tu boca
de miel y granito antiguo
y tu piel cubierta de signos   de interrogación…

Todos me preguntan caricias
y tu corazón juega a las escondidas
cada madrugada…
Pero como címbalo son los latidos
y siempre te hallo
siempre eres tú… Cuando estoy contigo.

Una noche no productiva,
no estaba en lugar indicado…    Ni me llenaban las ansias.
Los chiquillos que pretenden ser hombres.
Extraño el amor puro,
lo extraño como sólo yo tengo idea, confundo amistad por amor
a mí sólo me toca la amistad
es injusto…
Cuando poseo las ocho patas
de aquella araña de fragmentos   esnóbicos…


Extraño el beso puro.
Quieren que esté contenta, radiante
¿Cómo?
si hasta me gusta escribir en la oscuridad… Es mucho más honesta que el sol
a la larga no produce cáncer…
Yo estoy muerta desde hace tiempo
soy una anciana prematura.

Falta poco.
¿Qué tienen los hombres?
soy intocable… Quisiera no serlo
pero lo soy,
me dejan en la banca
¡Yo también quiero salir a jugar! construir murallas fue un absurdo…    No aguanto, quiero irme…
«El sicario no es el cangrejo de la mar» los besos muertos seguirán en esas fosas que me oprimen el pecho,    quisiera resucitarlos…

Extraño el amor puro
quiero marchitar esta rosa insatisfecha. Necesito el dolor físico para contrarrestar el dolor de adentro.

Todo es tu culpa, mi único amor,  te extraño a rabiar
que pongo tu alma en cloacas  pero la magia no existe.

No encuentro mi contexto…
Quiero sonreír con la vida
pero la depresión me abriga los ojos cuando no se lo he pedido.
Ya quiero morir.

Son extraños los días lluviosos
cuando no hay ni una nube cargada en el cielo
cuando la monotonía viste mi cuerpo…

No hay nada que hacer me gustan las arañas,  los árboles
la playa.
Quisiera ir.

He retornado a luchar contra la brisa…
Ha vuelto el insomnio
las horas tempranas,
la uña naciendo de un complejo vegetariano rasguña light- mente…

Sus garabatos involucionan en cuencas… Derramando lo inexistente.
Cómo puede ser que extrañe
cosas que apenas recuerdo
a veces pienso que aún tengo corazón.

No duermo, alguien no me deja cohesionar
o coleccionar viajes…
Mi pasaporte está lleno   de desventuras sigilosas
de un redil de cuentas flojas… Des nombrados…
Como los dos.

¿Qué haces? Tengo sueño, deja de pensar  en aquellos besos de fuego,
los reales son los que salen
en telenovelas.
¡Cansada estoy de amar a nadie!

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