Guayaquil
Y Naranjito, 2007 enero — mayo.
El final de mis
cuentos…
El final de mi
condominio saturnal eclipsó en cicatriz…
Es un vagabundo
tejido fibroso…
Aunque me gustó el
sabor de la sangre…
Estoy
desempolvando mis alas
—me ayuda la
flouxetina—
los labios están
tan entumecidos
que se complica
fraguar una sonrisa… Pero de esas sin máscaras,
ni afeites —tapa
huecos—
prefiero sonreír
lágrimas…
En vez de una
batahola de dientes…
Pero ya es hora de ser
feliz,
—aunque estoy
cansada de decirles que no existe— la
felicidad es un microsegundo que no percibimos…
Porque somos de
naturaleza letárgica
nos cuesta
despertar
y volver a digerir
los desperdicios de ayeres,
porque
si no estuviéramos amnésicos perpetuamente —para mí sería fantástico—
«un
corazón nuevo cada día».
No hubiera marcas
fibrosas en mis muñecas
ni agrietadas las
venas
ni pastillas en mi
mano de ave…
Porque no es justo
que seamos tan tristes —todo es culpa de la pérfida memoria— insípida, a la vez
huele a todo.
Doctor nuevo: me
cae bien
a veces no sé si
es sincero
o su papel es
elevar mi autoestima…
Yo soy artista, es
justo ser como soy
para ser péndola
en este mundo de crueles…
No soy del mundo…
Soy anaerobia de
mutismos y falacias… Me cansa el silencio de los hombres
su meretriz boca
de ciénagas
y a veces me
ensucio los labios
sólo porque quiero
un error en mi lengua.
Quiero volver a
ser talla uno
y asistir a pre
kínder…
Los niños son
alfombras del cielo
—reales—
por eso Dios tiene
pies suaves en esa alfombra de sonrisas. Él es un niño más
lo arrullan…
Yo quiero que Dios
pise mi alma aún soy niña
pero estoy rota
por dentro
es injusto
como seguir
despertando cada día… A veces suplico
que me lleve
ya no quiero más,
siempre pienso en mis manos,
en abrir la herida
mil veces
desangrar mi dolor
de hormiga
mi culpa de
rinoceronte irme…
Y que todos sufran de
amnesia, hasta mi madre.
En la intemperie
resucitan mis
dardos de anís… Si quieren un poema
feliz
detengan su mirada
hambrienta en este instante
—no me gusta
sonreír— morir sí…
Y no es la mera
estética de la rima son deseos
incubados en racimos
mi lírica
parkinsoniana…
Acongojada con los
dedos
uñas mágicas y
mugrientas
soledad en tazas
de café
desayunos vacíos e
inviernos latentes R U
T I N A.
La
noche es prematura cuando los niños existen… Yo soy una niña-mujer
que
ama abrazar tu boca
de
miel y granito antiguo
y
tu piel cubierta de signos de
interrogación…
Todos me preguntan
caricias
y
tu corazón juega a las escondidas
cada madrugada…
Pero como címbalo
son los latidos
y siempre te hallo
siempre eres tú…
Cuando estoy contigo.
Una noche no
productiva,
no estaba en lugar
indicado… Ni me llenaban las ansias.
Los chiquillos que
pretenden ser hombres.
Extraño el amor
puro,
lo extraño como
sólo yo tengo idea, confundo amistad por amor
a mí sólo me toca
la amistad
es injusto…
Cuando poseo las
ocho patas
de aquella araña
de fragmentos esnóbicos…
Extraño el beso
puro.
Quieren que esté
contenta, radiante
¿Cómo?
si hasta me gusta
escribir en la oscuridad… Es mucho más honesta que el sol
a la larga no
produce cáncer…
Yo estoy muerta
desde hace tiempo
soy una anciana
prematura.
Falta poco.
¿Qué tienen los
hombres?
soy intocable…
Quisiera no serlo
pero lo soy,
me dejan en la
banca
¡Yo también quiero
salir a jugar! construir murallas fue un absurdo… No
aguanto, quiero irme…
«El sicario no es
el cangrejo de la mar» los besos muertos seguirán en esas fosas que me oprimen
el pecho, quisiera resucitarlos…
Extraño el amor
puro
quiero marchitar
esta rosa insatisfecha. Necesito el dolor físico para contrarrestar el dolor de
adentro.
Todo es tu culpa,
mi único amor, te extraño a rabiar
que pongo tu alma
en cloacas pero la magia no existe.
No encuentro mi contexto…
Quiero sonreír con
la vida
pero la depresión
me abriga los ojos cuando no se lo he pedido.
Ya quiero morir.
Son extraños los
días lluviosos
cuando no hay ni
una nube cargada en el cielo
cuando la
monotonía viste mi cuerpo…
No hay nada que
hacer me gustan las arañas, los árboles
la playa.
Quisiera ir.
He
retornado a luchar contra la brisa…
Ha vuelto el
insomnio
las horas
tempranas,
la uña naciendo de
un complejo vegetariano rasguña light- mente…
Sus garabatos
involucionan en cuencas… Derramando lo inexistente.
Cómo puede ser que
extrañe
cosas que apenas
recuerdo
a veces pienso que
aún tengo corazón.
No duermo, alguien no me
deja cohesionar
o coleccionar
viajes…
Mi pasaporte está
lleno de desventuras sigilosas
de un redil de
cuentas flojas… Des nombrados…
Como los dos.
¿Qué haces? Tengo
sueño, deja de pensar en aquellos besos
de fuego,
los reales son los
que salen
en telenovelas.
¡Cansada estoy de amar a
nadie!

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